Fragmentación de la pobreza mediante el dinero digital

metanoia

Caminando la espiral del tiempo

En cada momento conviven tres instancias del tiempo, pasado presente y futuro, por ende, en cada época hay tres implicadas, la pasada, la presente y la que está por llegar, una trinidad omnipresente y actualizada a cada instante.

Esta realidad puede pensarse como una secuencia de Fibonacci, donde cada nueva etapa es resultado de la sumatoria de las dos anteriores, a modo de karma familiar, resultando esto en un nuevo ciclo de evolución, un presente consecuencia del pasado que prepara su propio futuro en un nuevo nivel de complejidad, un pétalo fresco de la flor siguiendo su camino en la espiral.

Para esta nueva nueva época, el dinero digital formará parte de la realidad de todos, se quiera o no participar, se interese en el tema o no, se esté a favor o en contra, lo mismo da para la evolución.

Entendiendo esta época que llega sumatoria de las 2 anteriores, convivirán en paralelo el nuevo dinero digital con el antiguo, como lo hacen los libros con los libros digitales, la tv con la radio, los deportes con los e-Sports, pero claro, trae a cuestas sus propias novedades.

Sucede que en las últimas dos iteraciones, dos generaciones, la de nuestros padres y abuelos, el capital y sus distintos avatares ( la moneda en papel, los instrumentos basados en ella, sus instituciones, bancos etc ), se relacionan con la idea de pobreza y riqueza en forma binaria, se es rico o pobre, se tiene o no se tiene dinero, si es pobre no es rico.

En esta época binaria, entregamos nuestro tiempo a juntar algo llamado dinero y acumularlo para entrar en alguno de los distintos niveles de pobreza o riqueza indicados con alguna variable que marca cuan arriba o abajo de la escala estamos, y, dependiendo de las distintas mareas de la economía  u olas producidas por las crisis, cuan arriba o debajo del nivel de la superficie se está, tratando que el agua no llegue al cuello.

de la serie "El vuelo de los clones" x GG

Digitalización de la pobreza

Cuando se habla de dinero digital, no solo se trata de un proceso de digitalización de la moneda como bien, sino de la digitalización del concepto del dinero, y al ser éste un instrumento de la riqueza, se digitaliza tambien esta, y por ende, se digitaliza la pobreza.

Esto sucede automáticamente, a medida que más gente y organismos digitalizan su dinero o parte de él, se van del papel moneda de cada país, y como todo en este universo, sucede de a cuantos, de a paquetes, en olas, donde hay avances y retrocesos, gente que le parece que si y otra que no, hasta que la nueva nueva era se instala definitivamente, siendo fácilmente medible el estado de la transición observando los volúmenes de cada mercado.

Es en esta oportunidad de re interpretación de la riqueza-pobreza que posibilita la digitalización del dinero donde radican los miedos y posibilidades de esta nueva iteración.

Cuando algo atraviesa el proceso de digitalización, se fragmenta, es dividido en miles de nuevas partes, y cada fragmento pasa a ser una representación de lo digitalizado, se crea una abstracción fragmentada del objeto en cuestión, que de por si, ya era una abstracción, el dinero fiat, el papel es, desde los 70, una abstracción creada con un valor pseudo ficticio, «avalado» por una estructura de convenciones y poder.

Escalera al cielo

Es ahora donde el dinero sube de tu bolsillo y banco progresivamente, de a cuantos, a la nube, tanto para personas, empresas y distintos organismos, se muda a una pseudo billetera virtual que muestra, como un microscopio, el valor de una posición de memoria asignada a tu nombre, una celda en una base de datos sin dueño, una «blockchain», es decir, en una inmensa computadora virtual de alcance global formada por miles de pequeñas computadoras, con un saldo variable al segundo, sumatoria de múltiples «monedas» a tu nombre, como fichas de casino, donde cada una representa un ámbito.

Algo que venía sucediendo desde hace más de un siglo en la bolsa y los mercados, baja al común de la gente, al verdulero y al abogado, que ya saben el valor de tal o cual crypto moneda.

En este contexto, cuan rico o pobre te percibas pasa a ser administrado por un algoritmo, un código que maneja esa relación, una fórmula cuyo resultado varía minuto a minuto, y adquiere así, las propiedades de los algoritmos, sus virtudes y defectos, entre ellos, que es «optimizable», es decir, hay una posibilidad de codificar una próxima versión mejorada de esa relación.

Seguramente pronto llegarán los Bots del éxito y la riqueza, servicios que usen inteligencia artificial distribuida que prometan mejorar esta relación y motivarte a logarlo con simpáticos íconos y fascinaciones de inversión, junto con los crypto contadores.

Las blockchains permiten contar con un sistema financiero descentralizado (DEFI en el mundo crypto), y esto facilita desarrollar una economía liberada pero controlada por un libro contable distribuido, potenciando y trayendo una nueva fase de la globalización, la hiper globalización P2P (peer to peer), directa, entre individuos, donde todos son freelancers importadores y exportadores, agrupados o no en empresas o proyectos de duración variable, una evolución de los modelos de negocios centralizados.

Esto sucede usando el mismo sistema donde hasta hace poco la gente descargaba y compartía películas, desde sus propias computadoras a las de su vecino en el otro lado del mundo (bit torrent, emule, napster…), los primeros éxitos del modelo P2P.

Esta misma blockchain permite trabajar no solo con transacciones monetarias, sino también usar «contratos inteligentes», pequeños software que se ejecutan bajo ciertas condiciones establecidas entre partes, por ejemplo, un plazo fijo o una certificación de autenticidad o quien es dueño de algo, una apertura de una puerta al pasar delante cierto número de celular. Aparecen leyes automatizadas, automáticas, impregnadas en contratos y algoritmos.

Susurros entrecortados entre redes y nubes de datos

De la misma forma en que la tv se fragmentó al ser digitalizada, y ahora el contenido está exponencialmente multiplicado (de decenas de canales a miles) y fragmentado en cientos de mini video clips sostenidos por redes y algoritmos; conviviendo a la vez con la anterior época, lo viejos agrupadores de canales de tv y cables colgados en la calle, con los nuevos canales de comunicación interactivos (youtube, instagram, etc) así se fragmenta el nuevo dinero.

Esto hizo que la comunicación también se haya fragmentado, vuelto asincrónica, a destiempo, no sucede en tiempo real (salvo en persona), así como el conocimiento que fluye en cada medio digital. Las noticias y el conocimiento llegan en paquetes, en partes , algo de la historia entra por un email, algo por un video que te pasaron por whatsapp, algo visto por unos minutos de tv, fragmentos que llegan por distintos canales de comunicación y luego, como un rompecabezas tu cerebro, con suerte… lo une.

Sucede, en esta nueva época, en esta nueva iteración, que la riqueza y la pobreza se fragmentan. 

Esta fragmentación trae aparejada nuevas características, se divide y multiplica (se diversifica en múltiples lugares donde se almacena pseudo dinero, mercadopago, paypal.. ), crea un discontinuidad tanto de la riqueza como de la pobreza, así tambien, del trabajo, reconvertidos todos en flujos discontinuos, de a cuantos, de a paquetes, entre pares, sosteniendo esta continiudad-discontinuidad en el tiempo mediante contratos algorítmicos automáticos de duración variable.

Ambos conceptos, riqueza pobreza (que son en si uno) son datificados, se convierten en algoritmos, trayendo como desenlace que aparece la posibilidad de ser rico en ciertos “ámbitos” o pobre en otros, se rompe el modelo binario, se fragmenta. Aquí la aparición de los nuevo crypto millonarios, gente que en algunos casos son ricos digitalmente pero pobre en el mundo real, como quien saca la lotería pero no puede aún cobrarla.

Esta ruptura puede ser individual, para los que entienden el nuevo sistema, o comunal, si hay una inteligencia colectiva para aprovechar esta época a favor del crecimiento de todos, para solucionar los problemas de la anterior.

serie "El Vuelo de los Clones" x GG

Posibilidades del dinero inteligente para un estado digital

Para los países aparece por primera vez una oportunidad única de lograr, lo que la vieja iteración denomina “combatir la pobreza”, usando un modelo conceptual de “guerra” proveniente de su propia anterior época.

Esta idea de “combate” de «lucha» como modelo de comprensión o negociación, es propio de la iteración anterior, y al ser usado en cualquier tema, automáticamente crea allí “enemigos” bandos, sangre, muertos y vivos en esa “guerra” contra la malvada “pobreza” donde los ganadores pertenecen al bando de los “ricos”, le agrega significantes al problema predisponiendo reacciones y complicándolo, creando ahora sí , una guerra imposible de ganar colectivamente pues, ambos conceptos se necesitan, son extremos de una misma vara; en un modelo binario (si es A no es B), se necesitan muchos pobres para que existan algunos ricos, por ende, no es inteligente «combatir» algo que no es combatible.

El primer paso radica en cambiar el acercamiento al problema al re interpretarlo y a la vez, facilitar la personalización del concepto de riqueza a cada individuo. Algo en apariencia utópico, parece en esta época más cercano, al contar ya con nuevas herramientas y pruebas de su efectividad. Pasar de tratar de luchar por como se reparte la escasa riqueza a brindar mecanismos para crearla, partiendo de otra dialéctica, integrar la visión del contrario, aprender del «otro bando», crear una solución que integre los opuestos, pensar como ecosistema.

Bajando nubes a tierra

Trasladando el problema a otro espacio de acción, al mundo digital, con la idea de riqueza y pobreza fragmentada, reconvertidas en algoritmos, teniendo la visión suficiente para usar esto a favor, seguramente manejada en algo parecido a un ministerio de economía digital para crypto macro economía, los estados pueden lograr en poco tiempo que la gente sea “rica” (con la salvedad de que significa serlo) en múltiples ámbitos, en diferentes dominios, en distintas redes blockchains, opulento en ciertas «bases de datos», con la oportunidad de tener la responsabilidad de enlazar, de linkear esta dimensión digital algorítmicamente maleable a la realidad física, a la heladera.

Pensando la fragmentación del viejo dinero en múltiples monedas inteligentes, si existe una moneda digital para educación, cada individuo tiene la oportunidad de ganar o recibir o crear (minar) monedas usadas para “educación”; lo mismo para “alimentación”, dinero digital aceptado (por ley o conveniencia de las partes) en supermercados, almacenes y restaurantes, monedas independientes para «Salud» «Vivienda» «Cultura» «Seguridad» «Jubilación» o “Trasporte”.

Esto permite tanto a los estados como a las organizaciones y privados, contar con una herramienta única y novedosa, diseñar monedas deflacionarias, minar dinero en cada blockchain en particular, es decir, crear dinero, que pueda ser distribuido a voluntad o necesidad, a los distintos ciudadanos, a la vez que cada individuo, cada «compañero» en este nuevo modelo P2P ( compañero a compañero ) podrá generar múltiples formas de riqueza en forma independiente o colectiva, formando parte de ciertas cooperativas o «pools».

Todo esto puede implementarse simplemente con una blockchain del país en cuestión, corriendo en las computadoras de personas, organismos y empresas, con sus tokens (pseudo monedas) creados en ella, donde cada habitante tiene acceso a una billetera asociada a su persona, en paralelo a otras con las que ya cuente. Cada transacción implica la creación automática de un contrato inteligente que reemplaza o complementa la vieja facturación y cobro. Por supuesto, en esta blockchain estatal, todo sería en blanco, se sabe quien envía y quien recibe, seguramente conviviendo con otras más privadas.

De la tierra a la nube en el cielo

Aquí ,dentro de la blockchain nacional, las posibilidades se multiplican, se facilitan los medios a la gente para crear su propia riqueza y distribuir mejor la generada en conjunto. La votación de un presupuesto nacional o local implica la modificación de ciertas variables en los algoritmos y variaciones de la pseudo monedas y de distribución de la riqueza, implementando los cambios con la rapidez de un «enter» (o solucionando problemas después de éste).

Así, vecinos de ciertos edificios, pueden dejar “minando” sus equipos en la noche mientras duermen para ganar dinero en vez de pagar expensas. Cada individuo decide poner a producir sus equipos en sus tiempos muertos, y como quien tiene un panel solar, tener equipos de minería embebidos en su casa, alimentados, con suerte, por el sol, participando y aportando a esta base de datos distribuida o generar servicios sobre esta.

Las ayudas del estado al ciudadano en situaciones de crisis llegan al instante. Las votaciones electrónicas son simples, seguras e inmediatas. Los mejores alumnos obtienen cada mes recompensas automáticas en dinero para educación, con contratos inteligentes que transfieren automáticamente a su cuenta que le facilitará a él y su familia continuar con los estudios; los maestros cobran en su propia moneda al final de cada clase transferida automáticamente desde los alumnos presentes.

Si el estado decide o necesita aportar mas a educación, en acuerdo con los sindicatos, se modifica el valor de su moneda, creando dinero con emisiones únicas o controladas o quemando monedas para generar deflación y re valoración, así, al instante, cada bolsillo del maestro adquiere mayor poder adquisitivo sin cuotas o retroactivos. En esta red conviven no solo maestros, incluye proveedores, productos, proyectos y servicios relacionado a la educación, incluye gente externa apostando al crecimiento de esta red comprando su moneda, financiándola y ganando individual y colectivamente.

En transporte es aún más sencillo, un simple paso desde las tarjetas pre pagas de viaje a su propia moneda, un cospel virtual. Los bomberos voluntarios podría tener su moneda, municipalidades… cuantos mas y mejores servicios brinden, sus monedas serían más valoradas y les permitiría contar con más recursos.

Cada persona puede llevar su nueva billetera digital en su celular, en una app o con una tarjeta con chip conectada o recargada desde su propia billetera digital, cada tarjeta llevando en su memoria varias monedas de uso diario, que al apoyarse en el lector, realiza la transacción en forma invisible y automática, usando la moneda correcta o convirtiendo entre ellas.

Para todo esto, existe un puente, un primer paso que es cuando surge la versión digital de la moneda del país sosteniendo una paridad 1 a 1 con la moneda oficial, una o varias monedas estables, este es el conversor analógico-digital de todo el sistema, la puerta.

En el caso de USA, la digitalización del dolar ya sucedió en forma privada, estando activas varias monedas desde el 2014, lo mismo sucederá en otros países, comenzando con china y su yuan digital.

Posesión vs acceso

Estas herramientas, el dinero digital, los contratos inteligentes y las blockchains, traen aparejado la posibilidad de una idea de riqueza actualizada, que complementa o reemplaza la posesión por el acceso, sostenido éste por múltiples flujos de dinero, en parte enviados por el individuo, por distintas comunidades, redes o los estados. Este modelo de negocios que puede verse en muchas empresas, funciona como evolución de la idea de alquiler, premia el acceso antes que la posesión, siendo así, en vez de tener que acumular dinero para comprar objetos, se hace uso de las cosas, se tiene acceso, sin buscar ser dueño necesariamente de ellas, mientras que los que son dueños, aportan sus posesiones y ganan por hacerlo

Abrir y manejar un auto en la calle con un contrato inteligente que dura el tiempo de nuestro viaje sin necesitar intermediarios, vivir en una o distintas casas asegurados por un contrato entre un país (o empresa o individuo) y el ciudadano , que dura la totalidad de su existencia. Las posibilidades de rediseñar realidades son varias.

En todo proceso de digitalización la cadena de intermediación es trastocada, se renueva, quedan obsoletos muchos antiguos intermediadores y aparecen otros nuevos y es esto parte del miedo de mucha gente, de quedar afuera del juego.

Por supuesto , la vieja época y sus distintos representantes “combaten” a la nueva, le hace la “guerra”, le temen, y usan estrategias basadas en el miedo, falsa información mezclada con verdades, ataques al mercado, y distintos mecanismos y estrategias de la anterior iteración.

Sin dudas, ambas coexistirán durante mucho tiempo, con suerte se armarán alianzas, pero, a la larga, el pétalo nuevo crece y se acomoda solo sin pedir permiso, hasta completar la flor.. 

Estamos aún en la fase previa a todo esto, transitando algo que apenas comenzó en el lejano 2009 y que pareciera estar en un estadío anterior al salto, acumulando la energía necesaria, aún en la etapa en que los poderes actuales de la próxima versión anterior tratan de disuadir o controlar las posibilidades de la nueva, atrasan la liberación del update, pues, no llegan a entender de que se trata ni lo que pueda pasar. Como siempre, los países que traten de controlarlo quedarán rezagados respecto de los que aprovechen sus ventajas a favor de su gente, de su fuerza productiva.

Esto acontece a la velocidad de lo digital, y mas allá de la avaricia especulativa de esta primer etapa, de la desesperación por monetizar la atención, hay un cambio cultural detrás y una necesidad de renovación al modelo actual de acumulación que no alcanza para sostener las necesidades ni solucionar los problemas diarios de la gente en ningún lugar del mundo.

Para los países que no se integren a tiempo a este proceso de digitalización de sus economías, sobre fundamentos reales y conectada a su propia realidad, que no sepan o teman crear sus ¨GovCoins¨ y ¨CBDCs¨ (desde sus bancos centrales) , solo podrán clonar un esquema ajeno que los desangrará, los bancos se verán obligado a abrir cuentas de ahorro en crypto para no perder a su clientes, en pocos años el dinero de la gente se irá hacia mejores propuestas, y ya no solo será el problema que la gente ahorre en dólares, sino que podrán elegir entre miles de monedas mejores a las de su país, para operar y ahorrar, y no podrán detenerlo, como no se puede detener internet ni la época por venir, ni siquiera en países con controles extremos, no va alcanzar un impuesto para frenar la licuación. Lo que desde hace unos años se conoce como el «reset global» de la economía mundial incluirá al dinero digital como parte de este nueva etapa.

Por supuesto con el tiempo, hasta los pétalos más firmen caen… todo sucede para crear algo nuevo que ya comenzó.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Germán Gómez