IDENTIDADES FRAGMENTADAS & KINTSUGI DIGITAL
Una exploración sobre la fragilidad de nuestra identidad editada y la resiliencia necesaria para reparar la fractura usando memoria digital como sutura dorada.
CURADURÍA DE IDENTIDADES EXPANDIDAS
Figuras antropomórficas de superficie perfecta —seres sintéticos— abandonados a la intemperie de un bosque caótico.
Estos maniquíes son nuestro «Yo Curado» , editado parar brillar en la pantalla, la identidad rígida y filtrada que construimos para las redes sociales. Un avatar diseñado para el escaparate digital, incapaz de soportar la erosión de la vida biológica real, la vejez, el paso del tiempo, la enfermedad, la falta de dinero, la desesperación.
Al sacar estas identidades del entorno controlado de la pantalla y arrojarlas a la realidad del bosque de la vida, inevitablemente se fracturan. No soportan la verdad orgánica, y para hacerlo usan un forma de fluido o pegamento dorado, la tecnología.
Esta fragilidad queda en evidencia al tratar de resolver cualquier problema de la vida real con una app o duda preguntando a una iA , y cuando esto no es posible, es donde aparecen los ataques de pánico, la inseguridad, la parálisis del no saber qué hacer.
Tan dependientes del mundo virtual estamos que cuando una cuenta es bloqueada por “el sistema” ( instagram, linkedin.. ) o falla la biometría o simplemente se corta la luz, aparece la desesperación por la identidad perdida ( individual o empresarial ), el perjuicio del esfuerzo realizado, horas invertidas para crear esa memoria digital que como máscara de papel o castillo de arena, se desvanece en la nada.
Una de las características de lo digital es lo efímero y dependiente ( de energía ), los datos pueden borrarse, el dinero en la nube esfumarse, la información es hackeable, así, negocios enteros que desaparecen y vidas completas arruinadas al no poder mostrar su gemelo digital.
LA FRACTURA: EL FRANKENSTEIN DE LIKES
Cuando la cáscara se rompe, aparece el vacío, desmembrados entre la persona que somos ( biológica, falible, soportando esa horrible panza ) y el personaje que mostramos (eterno, feliz), el que debería ser.
Desmembrados entre dos mundos, el virtual y el real, usando la tecnología como refugio para guarecernos de la tormenta glitch de fragmentación, la intemperie psíquica., transformados en un Frankenstein trans humano que intenta coser sus pedazos con validación externa a fuerza de likes, apps, video motivación y asistentes pseudo Inteligentes.
LA REPARACIÓN DORADA
¿Qué es lo que mantiene unida a una psique digital fragmentada?
El kintsugi es el arte de reparar maravillosamente algo roto y darle así una nueva vida, cubriendo los quiebres con oro, multiplicando el valor de la pieza inicial.
Aquí, el «oro» que sella las grietas no es metal, es kintsugi en clave algorítmica, en formato de Memoria Digital. Es el flujo de nuestros propios datos, el feed de posteos, el relato algorítmico que construimos para validarnos, el relato que nos contamos a nosotros mismos para tener coherencia. Cuando nos rompemos por dentro, utilizamos esta huella digital como pegamento para sostener la estructura y recordarnos quienes somos.
Y no es solo «memoria», es sustento vital artificial. El consumo pasivo (Netflix, redes, scroll infinito) nos mantiene «pegados» aunque adormecidos.
Las cicatrices doradas que recorren estos cuerpos no ocultan la herida; la iluminan. En el siglo XXI, la resiliencia es un acto de ingeniería de datos. Nos rompemos en lo físico, pero nos reconstruimos en lo virtual, convirtiendo nuestras fracturas en una nueva forma de valor, estético y existencial. Somos, finalmente, la suma de nuestras grietas y la luz digital con la que elegimos llenarlas.
Aquí, la tecnología actúa mecanismo de defensa, el pegamento dorado que usamos desesperadamente para no desintegrarnos frente a la realidad.
Estas cicatrices son visiones de supervivencia: la oportunidad de dorar nuestras heridas para volver a unir los pedazos y llevarlos, aunque sea torpemente, hacia una nueva era.
RESILIENCIA SINTÉTICA
El consumo pasivo ( scroll infinito, empache de series ) actúa como un suero que nos mantiene unidos pero adormecidos.
Sin embargo, hay belleza en esta supervivencia. Las cicatrices doradas iluminan el esfuerzo por no desintegrarnos. Aquí, la tecnología es nuestro mecanismo de defensa; el oro digital es la sutura que nos permite seguir de pie, convirtiendo nuestras fracturas en la única parte auténtica de nuestra identidad fabricada







